Lo que dice un corazón (cap. 3)
Capítulo 3 - "La tarde criminal"/
Regresemos hacia el hecho/
de que tú te habías marchado/
y así seguiré contando/
lo que a mí me sucedió/
en tu ausencia la razón/
se me había desmoronado./
Quise verte por un rato/
y tus fotos observé/
como hoy y como ayer/
tu belleza no se omite/
pues si tú me lo permites/
fotos tuyas juntaré./
Con las ganas de escucharte/
fantaseaba que me hablabas/
prosiguiendo aquellas cartas/
que escribiste cierta vez/
suave trozo de pincel/
al amor lo dibujabas./
Mas aún estaba sólo/
no bastaba con pensarte/
pues queriendo a ti rosarte/
con la palma de mis manos/
como un fiel enamorado/
intentaba yo invocarte./
Para entrado el mediodía/
la llovizma más crecía/
con sus truenos que advertían/
que esto mucho iba a durar/
y en mi extraña soledad/
bien supuse me hundiría./
Al momento mis amigos/
por la puerta vi pasar/
remojados por demás/
reteniendo bolsas llenas/
de bebidas algo ajenas/
que acostumbro a no tomar./
Pero al verme triste y sólo/
acepté mis amistades/
y aprendí que son verdades/
las leyendas del alcohol/
son más crueles que el dolor/
de diez mil enfermedades./
Qué locura desatamos/
consumimos todo un mar/
qué difícil recordar/
si el recuerdo se hace gris/
con el pronto porvenir/
de una noche mucho más./
Yo te juro vida mía/
qué difícil recordar/
esa tarde criminal/
de mis pobres sentimientos/
que acabó en un sufrimiento/
cuando pude despertar./

