Lo que dice un corazón (cap. 4)
Capítulo 4 - "Martes veintinueve"
Desperté muy solitario
mis amigos ya no estaban
basurero de Manhattan
como alfombra sobre el suelo
que me queda de consuelo
la traición de una resaca.
Diez y media daba en punto
de ese martes veintinueve
peculiar aquel septiembre
muy sin flores sin razón
me amargaba el corazón
y a los pocos residentes.
Decidí mirar el tiempo
y esperar a que llegaras
al encuentro que soñaba
desde tiempo tiempo atrás
mucho más de lo normal
era mi alma que se ansiaba.
Un asombro repentino
tras mirar bajo la puerta
pocas hojas entreabiertas
redactadas con tu piel
eran tuyas pude ver
reconozco yo tu letra.
Y el puñal que se me clava
tras leer lo que sentías
cuando viste que bebía
siendo un ebrio sin control
como espías en acción
con angustia me veías.
Ese largo recorrido
que lloraste lo vivido
decidiste que el castigo
era ya no verte más
si tu prosa ya he leído
que me olvide que vendrás.
Terminando con tu firma
terminabas con mi ser
porque nunca lo acepté
de morir en soledad
más sabiéndote en un mal
lagrimones derramé.
Alistándome veloz
y el destino hacia tu hogar
con el llanto derramar
procuraba tu perdón
no me quites la atención
porque bien no se explicar.

